Básicamente son tres;

El jardín CIKA

proveniente de la época Heian, se considera al año 552 en el que Japón comienza a copiar la cultura china, que era bastante superior a la japonesa también lo eran sus jardines; los jardines de la primera mitad de la época Heian ( 794 – 1185) deben considerarse como copias de los modelos chinos; hasta la segunda mitad de la época Heian, no se considera en Japón, una interpretación y un gran refinamiento del jardín como modelo propio. Apenas se conserva nada de esta época, es por ello que debemos confiar en los documentos históricos, para considerar a la jardinería de esta época.

El contraste entre el ángulo recto de aberturas de la vivienda al exterior con las formas redondeadas de la naturaleza creada por el hombre, es el principio estético en este estilo y también en todos los demás.

El jardín de la época Heian, pertenecía a los palacios
Grandes lagos de agua, prominente vegetación muy cuidada, caminos con saltos de agua, grandes composiciones de rocas; eran parajes naturales ya conocidos trasladados hasta el jardín, y reproducidos por los artistas de la época. El jardín como tal no existía en otros lugares, ni públicos ni privados.

El jardín KARE – SANSUI

Pertenecen a la época kamakura y Muromachi desde 1336 al 1850; ambos nombres vienen de los barrios de Muromachi y de Kamakura, en Kioto, donde se instalaron las dos dinastías de gobernantes en Japón.
Karesansui viene a significar jardín de roca y arena. en estos jardines se aprecia la huella de la segunda oleada de influencia china en Japón; sobre todo del budismo zen.

Estos jardines son pequeños paisajes secos, enmarcados por la austera arquitectura shoin. Son llamados popularmente jardines zen. Son jardines para la contemplación, por lo que el observador debe situarse en determinados lugares del jardín ya predeterminados por su autor, para poder observarlo.
Según la mitología china, en un lugar lejano al este de la costa, existen unas islas donde los hombres alcanzan la inmortalidad, conviviendo en paz y eterna armonía con la naturaleza y con sus semejantes.

Es un jardín mitológico, de fábula. Supone la abstracción total de la naturaleza hasta límites dramáticos, en él reina la asimetría y la armonía total de todos los elementos que lo forman, tanto vegetales como minerales. Jardín muy refinado en su diseño, jardín de disciplina espiritual.
El karesansui terminó designando a finales de la época Muromachi el nuevo prototipo de jardín japonés, el jardín de paisaje seco.

El diseño y la ejecución de este estilo de jardín, pasó a manos de los monjes zen y a su vez a los jardineros artistas, poetas, pintores ( eran artistas en las tres materias), llamados Kawaramonos ( hombres de las riveras de los rios ).

El Karesansui, es un jardín de disciplina espiritual, donde nada está dispuesto al azar, donde todo tiene un significado que solo pueden llegar a entender aquellas personas que poseen una profunda espiritualidad y gran formación estética. Es un jardín que se rastrillea cada mañana al amanecer, como forma de entrar en meditación y se riega con los tenues rayos del sol naciente que cambian en cada minuto la fisonomía descubriendo todos los secretos ocultos desnudando así el alma del jardín.
Por todo ello, es un jardín para la espiritualidad, la contemplación y la meditación.
No obstante, este estilo de jardín seguía observando y respetando al estilo anterior, utilizando en su composición detalles y principios de este.

El jardín de thé ROJI

Este jardín pertenece a la época Momoyama; el más refinado, espiritual y complicado de todos los jardines japoneses; también el que crea más debates y polémicas entre puristas y entendidos; es un jardín creado expresamente para la ceremonia del té.
Durante la época Muromachi, se desarrollaron todo tipo de ritos en torno al té, que ya se habían olvidado desde hacía tiempo en Japón. El monje Murata Shuko ( 1422 – 1502 ), fue el creador del wabi-cha, la forma más adecuada y refinada de la ceremonia del té, que sigue vigente en la actualidad.

Roji, se puede traducir como paso, el sendero, o el lugar donde cae el rocío. El Roji, ademas de ser un bello jardín para contemplarlo, tenía la finalidad de ser una senda, que había que recorrer para llegar finalmente hasta la casa o la choza según el caso de té.

El wabi-cha, ritual del té, es una creación japonesa, pero que tiene sus inicios, su base o sus raíces como casi siempre en china. Se introdujo inicialmente en los monasterios budistas, formando parte de los rituales religiosos, utilizándose para llegar a la meditación, por sus efectos excitantes.
El so-an, era la pequeña choza con tejado de paja donde se realizaba la ceremonia del té; la casa de té mide de dos a cuatro tatamis; el tatami es la típica especie de alfombra que cubre los suelos de la casa japonesa, hecha de paja de arroz, y mide 180 por 90 centímetros; la mitad de ancho que de largo, para así poder conectar unos tatamis con otros de forma bien a lo ancho ( dos ) o a lo largo (uno) indefinidamente.
Algunos autores traducen roji como “ el camino que conduce al so-an, la cabaña con tejado de paja, atravesando el lugar donde cae el rocío”.

El Roji sigue unas estrictas reglas de diseño y ejecución muy definidas; con elementos constructivos muy concretos y ordenados; aparte de esto, hay multitud de modelos, según el gusto, el refinamiento, y capacidad del diseñador.

Las zonas básicas de un jardín roji de la época Momoyama son :

…al llegar pasaremos una estrecha calle lateral, al estilo de las puertas de las casas de los samuráis.
Al pasar esta, nos introducimos en un patio rodeado de seto verde de unos dos metros; en el patio grandes rocas laminadas en el suelo; patio abierto y sin más decoración.
Al otro extremo del patio, una puerta muy estrecha, para atenuar la marcha del invitado
Una vez atravesada esta, nos encontramos con un pequeño jardín, el roji; muy delicado, con mucha y variada vegetación, no obstante es otro jardín de paso.
A continuación al final de este jardín y del sendero de roca sin desbastar, nos encontramos con un kiosco cubierto cerca una composición de rocas y vegetación donde se encuentra una pequeña pila de agua hecha de roca natural, o mejor aún creada por la propia naturaleza, encima un cuenco de bambú para recoger el agua; esta pila de agua, sirve para que de forma ritual, los invitados se purificasen corporal y espiritualmente; la purificación es imprescindible para la ceremonia del té, según el ritual, antes de la ceremonia debemos liberarnos de los problemas terrenales como la religión, las posesiones y riquezas, rencores y las virtudes y vicios del hombre.
Una hilera de rocas, nos conduce hacia un seto, donde se vé una pequeña puerta de unos 60×60 centímetros que se atraviesa gateando, que una vez atravesada, nos dá entrada en el jardín principal del roji, donde se encuentra la choza de té; quien atraviesa esta puerta, toma consciencia de su cuerpo, antes de entrar en el gran jardín de té; tras esta puerta, se recibe a los invitados. La ceremonia del té, celebrada según las reglas, dura sobre cuatro horas; incluye una comida, después se sirven varios tipos de té, fuertes los primeros y después los suaves.

También en los jardines roji hay linternas de granito, ya que la ceremonia del té también se puede hacer de noche; estas linternas valen también como relicarios.

El roji es el jardín más popular, en el sentido de que fue adoptado por la clase media alta; ya que se podía realizar en pequeñas parcelas, su estética es vigente en nuestros días, con más o menos rigor en su construcción.

MANUEL GARCÍA FERREIRA.
Diseñador de jardines – paisajista